Bienvenido a un espacio donde la calma se construye desde la postura. Tema elegido: Posturas simples de meditación para principiantes. Aquí encontrarás orientación clara, historias reales y sugerencias prácticas para sentarte con comodidad. Suscríbete y cuéntanos cómo te sientes al probar cada postura.

Sentarse con estabilidad: la base que lo cambia todo

Postura cómoda en el suelo

Cruza las piernas suavemente, eleva ligeramente las caderas con un cojín firme y permite que las rodillas desciendan. Alarga la columna como si respirara hacia arriba, relaja los hombros y suaviza la mirada. Practica cinco minutos y cuéntanos cómo cambia tu concentración.

Alternativa en silla consciente

Apoya ambos pies en el suelo, a la anchura de las caderas, con rodillas a noventa grados. Siéntate erguido sin colapsar la espalda en el respaldo. Manos sobre muslos, barbilla paralela al suelo. Ideal para oficinas y hogares. ¿Te funcionó? Compártelo y suscríbete para más guías.

Gestos de manos que calman

Apoya las manos sobre los muslos con las palmas hacia abajo para anclarte, o hacia arriba para abrirte a la experiencia. Junta suavemente pulgar e índice si te ayuda a recordar la suavidad. Observa sensaciones en diez respiraciones y comenta lo que descubres.

Alineación amable: columna, cuello y hombros

Columna neutral sin rigidez

Imagina tu columna como una pila de piezas equilibradas, no un palo tieso. Permite una curva natural en la zona lumbar, pecho suave y abdomen receptivo. Si surge tensión, exhala largo y suelta un milímetro. ¿Notas alivio? Comenta tus hallazgos.

Apoyos inteligentes: cojines, mantas y pared

Un cojín alto libera las caderas y alivia la zona lumbar. Si tus rodillas quedan altas, añade altura. Si hormiguean los pies, cambia el cruce o coloca una manta. Experimenta dos días con distintas alturas y cuéntanos qué diferencia notas.

Comenzar y terminar sin dolor

Primero, sacude suavemente piernas y hombros para despertar circulación. Segundo, ajusta altura de cadera y base de apoyo. Tercero, realiza tres respiraciones profundas con exhalaciones largas. Este ritual programa al cuerpo para la quietud. ¿Te sirve? Cuéntalo en los comentarios.

La mañana de Clara

Clara se sentaba en una silla con la taza de té aún tibia. Cinco minutos, barbilla paralela y hombros sueltos. A la tercera semana dejó de dolerle el cuello. Nos escribió emocionada: la postura fue su puerta. ¿Te identificas?

Un parque, una manta, un descubrimiento

Luis probó en un banco del parque, pies al suelo y respiración tranquila. El ruido no desapareció, pero dejó de molestarlo. Aprendió que la postura estable hace que la mente permita el entorno. ¿Has meditado fuera de casa? Cuéntanos dónde.

Tu historia importa

Escribe cómo ajustaste tu postura y qué sensación cambió primero. ¿Fue la espalda, la respiración o la paciencia? Publicaremos selecciones para inspirar a principiantes. Suscríbete para recibir nuevas historias y deja tu comentario hoy mismo.

Variaciones suaves para cada cuerpo

Separa los pies a la anchura de las caderas, rodillas suaves y coronilla alta. Imagina raíces bajo tus plantas mientras respiras largo. Perfecta para quien pasa horas sentado. Prueba tres minutos y escribe si tu claridad mejoró.

Variaciones suaves para cada cuerpo

Túmbate boca arriba, rodillas flexionadas o apoyadas sobre una manta para aliviar la lumbar. Manos sobre el abdomen, respiración silenciosa. Mantén la mente despierta, evitando dormirte. Ideal en días cansados. Si te resultó útil, suscríbete para más variaciones.
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