Prepara tu primer espacio de práctica
Elige un lugar tranquilo, con una silla estable o un cojín cómodo. Buena luz, ventilación suave y un detalle personal —una planta, una foto— pueden recordarte por qué estás aquí: cuidarte con presencia cariñosa.
Prepara tu primer espacio de práctica
Siéntate con la espalda erguida pero relajada, mentón suave y manos descansando. No busques rigidez ni perfección; busca dignidad y comodidad. Ajusta piernas y apoyos hasta sentir estabilidad amable, como una montaña que respira.
